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viernes, 27 de febrero de 2009

Deep Purple, en Cosquin Rock


La actuación de Deep Purple estuvo deslucida. Y se destacó el cierre con Almafuerte, bajo una lluvia torrencial.

El segundo día del festival Cosquín Rock fue una jornada de altibajos musicales, y regada por la lluvia que había amenazado el viernes para descargarse en el último tramo del sábado. A pesar de eso, la concurrencia -22.000 personas- fue mayor que el día anterior por la expectativa generada por los legendarios Deep Purple y el cierre con Almafuerte, máximo exponente del heavy criollo.

Desde temprano asomaron las crestas punk en su escenario temático, que cerró con 2 Minutos. El grupo de rock y reggae uruguayo No te va a gustar, gustó. Abrió con El oficial, de su disco Todo es tan inflamable y, canción tras canción, hizo arder al público que no paró de bailar y desplegar banderas. El grupo cerró su show a pura hermandad charrúa invitando a cantar a Sebastián "Cebolla" Cebreiro y Sebastián Teysera, voces de La Vela Puerca, quienes luego mostraron cómo fusionar rock con varios estilos y, además, tener onda. Se destacó el emotivo Mi semilla, canción que también interpreta La Mancha de Rolando.

Con 40 años de trayectoria, Deep Purple influenció a la mayoría de los que aportaron su arte a los escenarios pesados. Un comienzo bien rocker con Highway Star mostraba la gastada voz de un descalzo Ian Gillan que dista mucho de sus años mozos. La precisión cronométrica de Ian Paice tras los parches era el pulso que le daba vida a un Purple que se desdibujó tema tras tema.

Luego de la primera canción hubo un parate de quince minutos por problemas de sonido, que el genial tecladista Don Airey capitalizó. No olvidó ejecutar, entre otros pasajes, el muy aplaudido Adiós Nonino, de Astor Piazzolla, y la música de Star Wars. 

La arabesca Rapture of the Deep encontró a un carismástico Steve Morse en guitarras con Roger Glover, infatigable colega, manejando las cuatro cuerdas del grupo. Algunos puntos oscuros fueron la arrastrada versión de Perfect Strangers, junto a la cansina Smoke on the Water, donde el grupo dio la sensación de que el concierto era un simple trámite. La banda inglesa -que se presentó el viernes y ayer en el Luna Park- tocó Hush, una reliquia cantada en parte por el público, y cerró con Black Night, dejando el escenario al dente para Almafuerte.

Un no tan verborrágico Ricardo Iorio encolumnó a las huestes del metal. Antes de que su voz gruesa retumbara en la comuna San Roque, el clima rompió la tregua y la lluvia no paró hasta el final del show. Agradeciendo al "Loco" Daffunchio, Skay Belinson y los músicos de Catupecu Machu, entre otros, la canción Convide rutero combinó a la perfección con el paisaje coscoíno.

El desafiante Triunfo y la crudeza de El visitante -tema de la película Iluminados por el fuego, inspirada en los ex combatientes de Malvinas-, demostraron cómo Almafuerte tamiza estilos musicales y puede conmover, cosa que también logró con Desde el más allá.

El final, abrupto y empapado, con A vos amigo, sin despedida de los músicos ni nada, hubiese sido distinto con algún tema de Hermética o V8. ¿Será para la próxima?

Por: Pablo Raimondi, enviado especial San Roque.

Fuente: www.clarin.com

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